
50 Shades de Disparates
Nota: Antes de empezar a leer por favor tenga en mente que esta es mi humilde opinión. No tengo ningún tipo de estudio en institución de renombre o doctorado en literatura de ningún tipo. Pero tengo criterio y un poquito de sentido común para compensar. También aclaro que el uso de expresiones bien dominicanas es bastante frecuente. (Otra cosa, quizás escribí mucho y no son faltas ortográficas las que verán, es que el texto necesitaba algunas palabritas así)
En este escrito hablaremos de la trilogía completa refiriéndonos a la misma como “50 Shades” en singular, porque seamos honestos, esto lo “etericaron” para que fueran tres libros, cuando en un folleto de fotocopiadora de la UASD cualquiera cabe esta trama sin sentido.
Seguramente ya a estas alturas del juego todos han escuchado sobre el best-seller “50 Shades of Grey”, y posiblemente todas ustedes (sí, mujeres no lo nieguen) han dedicado su preciado tiempo para matar las 50 neuronas (como me dijo alguien en twitter) que utilizaron para leer esta trilogía.
No se por dónde comenzar. Si por los protagonistas, que vienen cargados con un equipaje emocional que cualquiera sale juyendo. Por la trama, que no es más que una Novelita Jazmín o Bianca, pero llevada a 700 páginas. O por el uso y abuso de descripciones muchas veces poco reales de relaciones sexuales.
La historia es relativamente simple: Un hombre y una mujer se conocen, se atraen e inician una relación, que culimina con un matrimonio, una luna de miel y dos carajitos.
Noooo, amigo… no es tan sencillo. Resulta que a él lo que le gustan son las relaciones sadomasoquistas, bondage incluído y hardcore. Su modus operandi es hacer firmar un acuerdo a sus “sumisas” donde aceptan ser obedientes y suplir todas las necesidades de su “dominador”, esto incluye desde la forma de vestir hasta de que lado de la cama se acuesta, cuando hablar y hasta cuando respirar. Es más seguramente hasta para tirarse un peo tendría que pedir permiso. En este acuerdo prácticamente usted le da total control de su vida al pana.
Hey! No me ataquen, si esto es lo que a usted lo “prende” y eso es lo que le gusta, pues cualquier acuerdo al que lleguen dos adultos de una forma consensuada, queda entre ellos y es válido y permitido. Pero ahí viene mi punto: la jeva nunca firmó y/o aceptó nada. De hecho cuando ella se da cuenta que no puede someterse a semejante estilo de vida, lo abandona y se dedica a sufrir. Pero el pana aparece de nuevo y ¡zas! A ella se le olvida todo, porque es que ese tipo está muy bueno, y por esto debemos permitir que nos introduzca un bate por el “fui” o que no respete nuestra individualidad. Porque es tan importante como se ve él…
Pero bueno, tampoco se puede ser tan cruel, es que él pasó mucho trabajo cuando carajito, su mamá era una prostituta adicta al crack y el “pimp” de su mamá lo maltrataba. El pobre viene arrastrando las cadenas del trauma a pesar de haber sido adoptado por una familia millonaria y haber amasado él su propia fortuna a la corta edad de 27 años. Cabe destacar que fue supuestamente de manera legal, lo cuál es bien difícil a menos que usted haya creado Facebook y eso ya se hizo. Aparte de eso lleva años en terapia psicológica y ni eso lo ha ayudado.
Si usted ya lo leyó y cayó perdidamente enamorada de su protagonista, Christian Grey, déjeme decirle que usted tiene serios problemas emocionales sin resolver. Grey, que a través de los libros las unicas cualidades que demuestra son: que está mega-bueno, qué digo mega-bueno… es que no hay otro hombre que se le parezca y que en siendo mujer que lo vea cae hechizada por su fuerte atractivo y por esa mirada gris baja-panty que describe Ana (la protagonista, pero a Ana la analizaremos después); sus otras cualidades don que es millonario, y que “vive lejos”, para los que no entienden el término: el hombre era muy bien dotado entre las piernas. (Aunque esto está todavía por confirmar, porque Ana era virgen cuando se conocieron y nunca en su vida había visto, mucho menos tocado algún miembro viril masculino, entónces no tenemos por qué creerle porque ella no tiene con quien comparar).
Si usted piensa que Grey es romántico, atento, considerado, y siempre pensando en Ana… intérnese en el psiquiátrico usted misma y es más, no le avise a nadie. El pana no es más que un misógino, sociópata. No respeta límites, no respeta la privacidad, o la individualidad de las personas. Su concepto de preocupación es invadir las vidas de las personas sin pedir permiso, caerles atrás cual stalker cualquiera, hackear cuentas de correo, aparecerse en los sitios y mostrar una absoluta falta de respeto frente a las normas y los derechos. Peeeeeeeero, si ése es su ideal de hombre perfecto, no soy quien para juzgarla, para el gusto los colores.
Particularmente, yo desde que el tipo me intervenga el celular, se me aparezca en los sitios (sin yo decirle donde estoy, lo que implica que el tipo me esta siguiendo), mande emails amenazantes, no respete mis decisiones y entienda que todo lo puede arreglar dando tabla a cualquier hora, quiera yo o no… yo le hubiera puesto un cohete de una vez. Ese es el prototipo de persona que uno debe mandar a morirse donde no hieda. Porque no es verdad que yo voy a cargar con semejante loco. Puede “vivir lejísimo”, puede tener todos los millones más 10 pesos, pero yo salgo juyendo, porque mejor pobre y viva.
Por otro lado: Ana, la dulce Ana. La protagonista más mierda de cualquier libro que yo haya leído (y me he leído mi cuota de clavos). Una jeva con 21 años que nunca ha visto a linda. Supuestamente se dio como dos besitos con un noviecito cuando era más joven y ya. No lo pondré en duda, porque uno nunca sabe. La tipa más insegura del mundo, tiene un complejo de fea que no se lo quita nadie. Sin embargo aparentemente se está rompiendo de buena. La única que no lo sabe es ella. No entendemos por qué Ana lleva ese complejo de Grillo y nunca lo explican.
Se pasa 90% del libro sin creerse que Christian se haya fijado en ella, no lo entiende. No le cabe en la cabeza cómo este tremendo partidazo ha puesto los ojos en ella cuando ella es tan poca cosa. El otro 10% del libro se la pasa haciendo estupideces, sintiéndose culpable por todos los piques que Christian agarra con ella, porque aparentemente al tipo hay que perdonarle cualquier infracción, cualquier violación a tus derechos e incluso a tu integridad porque es que él pasó trabajo cuando chiquito; o porque el sexo es demasiado bueno, y esos ojos te desarman. (What a load of crap!)
Primero… QUE “MARDITO” BUEN PARTIDO!?!?!?! Ese tipo es un loco, pero no un loco cualquiera, un loco para camisa de fuerza, cuarto acolchado y sedantes fuertes. Usted se quiere tan poco que entiende que ese sociópata es lo máximo? Una jeva que se la pasa temerosa de cuál sería la reacción del hombre de su vida, si la “castigará” por cualquier cosa que haga; y un hombre que se la pasa mandándole mails amenazantes. Yo te digo a ti que la gente cree que la vida es un relajo.
Segundo: No, a la gente no hay que permitirle todo lo que quiera simplemente porque pasó trabajo cuando carajito, porque sufrío algún maltrato. Si usted tiene su complejo de inferioridad, si se cree un maco poca cosa, entónces en vez de embarcarse en una relación enfermiza, dependiente y cuasi abusiva, busque una ayudita, un poquito de terapia no le cae mal.
El sexo en el libro. Sí, ahí querían llegar mis queridos lectores, pero déjenme decirles algo: Nada realista. En algunas ocasiones transgresor de los deseos de Ana (porque aparentemente cuando ella no quería, el entendía todo lo contrario y le daba para allá, como si estuviera rellenando un pavo). Y déjense de vainas, que por más que queramos: NO se puede dar estilla cada dos horas, todos los días, de manera regular y como si eso fuera lo más normal. NO.
Antes que me vayan a caer arriba diciendo que eso es que mi vida sexual ha sido aburrida, que yo soy una reprimida, o cualquier otro adjetivo que quieran adjudicarme. Guárdese sus comentarios. No estoy en la necesidad de dar detalles de ese aspecto de mi vida. De hecho, y me disculpan si alguna lectora se siente ofendida: Para mí las mujeres que se volvieron locas por este libro deben ser mujeres cuya vida sexual es muy aburrida que se vuelven locas con disparates, que quizás como no pueden gozar “en vivo” se emocionaron con la lectura. Si usted es alguna de esas mujeres: Suéltese! Vuélvase loca con su marido! Que la vida es una sola, y nadie sabe cuándo se acaba. Dele con banda que como dice la Delfy: Por ahí nadie se mata.
(Fin de la Parte 1)