Rick Astley en Santo Domingo

Yes !!!

Yo creo que me voy a morir !!!

Yo creo que me voy a morir !!!

Cuando yo hablo de este concierto se me iluminan los ojos y me pongo hasta roja… es que yo como que vuelvo a 1987-1988, cuando yo suspiraba viendo el video de Never Gonna Give you Up, y cuando me rajé a dar gritos con el video de It will take a Strong, Strong Man, porque carajo hay que estar loca para tratar así a ese hombre tan lindo!!

Aunque Rick sea uno de los “muertos vivientes” que les ha dado a los empresarios con traer a RD, yo estoy que no puedo dejar de sonreir cada vez que pienso que el 2 de abril lo estaré viendo en el Jaragua.  Igualito como me pasó con Pet Shop Boys.

Slippery When Wet: Tributo a Bon Jovi @ Hard Rock Café Santo Domingo

Cover de Slippery When Wet

Cover de Slippery When Wet

 

 

“Through the years and miles between us
It’s been a long and lonely ride
But if I got a call in the dead of the night
I’d be right by your side”

Blood on Blood/Bon Jovi

 

 

 Yo no recuerdo con cuál canción fue que inició el concierto… no sé si fue In and out of love, o esa fue la segunda?  Ayyyyyyy nooooo, yo creo que la primera fue Born to be my Baby!!!  Pero de lo que sí estoy segura es que yo me gocé ese concierto como si el mismo Jon Bon Jovi me lo hubiera cantado!

Desde que se anunció ese concierto yo ya estaba medio vuelta loca, imagínense, para una fan a muerte como yo del MariconMetal (como dice Joseph) o Hard Rock, Hair Bands, Glam Rock, o como les quieran llamar, un tributo a Bon Jovi, o sea a Bon Joviiiiii, una de mis bandas favoritas, eso no tiene precio!!! (bueno, sí… costó 500.00)

El día fue ayer y la banda Slippery When Wet.   Y yo con mi emoción de perrito poodle que lo sacan a pasear en carro y le abren la ventana para que vaya cogiendo brisa, arranqué del gimnasio para HRC.   El concierto inició después de las 10 de la noche, nosotros llegamos temprano,  cenamos  y nos quedamos hablando disparates hasta que inició el show.

Los tipos de la banda, vestidos igual que Bon Jovi…… pero en el 1987, que risa con “Jon” que andaba con unos pantalones pegados y los féferes brincándole, debo decir que resultó bastante “distractor” ese detalle.

Volviendo a lo que nos interesa… el sonido no estuvo excelente, pero mil veces mejor que como estaba en el Tributo a Guns and Roses y ABBA.  La banda toca muy, pero muy bien, y aunque el lugar no estaba lleno, pues el público demostró que los que estaban ahí eran fans, aunque debo decir que sobre todo las canciones viejas muchos no se las sabían… yo me supe casi hasta los anuncios.

El repertorio estuvo bastante interesante y ecléctico, como diría la Pinta.  cantaron canciones creo que de casi todos los albums: In and Out of Love, Runaway, Wanted Dead or Alive, Born to be my Baby, Living on a Prayer, You give love a bad name,  One Wild Night, It’s my Life, Have a Nice Day, Raise your Hands, Who says you can’t go Home, Bad Medicine, Lay your Hands on Me, Keep the Faith, entre otras, diablo no recuerdo el orden!!

Cosas importantes de mencionar referente a los sets interpretados:

Cuando cantaron I’ll be there for you, un pana del público se la dedicó a Erika… Erika, perdona a ese hombre, que esa canción es lo máximo… mi hija “depoldió” perdónalo que lo que sea que él hizo no lo vuelve a hacer.

Al interpretar Always, se oyó a alguien a mi lado que dijo “Maldita seas Bon Jovi!“, yo no voy a decir quién fue, porque no tengo permiso, pero “ello” hubo dolor en esas palabras…

El jevo que cantó en el Tributo a The Killers en Paria estaba en el concierto… que bueno para que aprenda lo que es un Tributo de verdad.

Me sorprendió que cantaran Blaze of Glory, pero me encantó.  Bárbaro Bon Jovi !!!!

Me hubiera gustado que me cantaran unas cuantas más como Never say Goodbye, Someday I’ll be Saturday Night, Bed of Roses, o una de mis canciones favoritas: In These Arms

I’d love you
I’d please you
I’d tell you that I’d never leave you
And love you ‘til the end of time
If you were in these arms tonight
I’d love you
I’d please you
I’d tell you that I’d never leave you
And love you ‘til the end of time
If you were in these arms tonight

(In These Arms/Bon Jovi)

Peeeeeero, me compensaron cuando cantaron la última canción del concierto:  Blood on Blood, ya ahí sí fue verdad que yo me fui para alante, al frente de la tarima, eso sí esa canción sólo nos la sabíamos “Jon” y yo, porque estaba todo el mundo perdido.  Hasta que el pana se dió cuenta que alguien en el público se la sabía y me hizo un corito ahí.  Pero me acordé tanto de Spider porque esa es nuestra canción!!!  Y ahí les perdoné que no me cantaran las otras canciones que yo esperaba.

El concierto terminó a la 1:00 a.m., y para mí no tuvo desperdicios,  por mí Hard Rock puede seguir trayendo sus bandas tributo cuando quieran, que yo haré acto de presencia en todos los que me interesen, por ejemplo:  Metallica en abril… ay papá ése sí se va a dar mortal.

 

Pensamientos Encontrados o Disparates Organizados

Esto de encontrarse sólo de repente como que no lo entiendo.  No me cuadra.  Sobre todo cuando un cuarto sin ventanas puede sentirse tan frío como una noche de brisa en invierno, con uno parado en plena Plaza España, sintiendo el calor de un abrazo.  Paradójico?   Pudiera ser.

Pero también pudiera ser parte de las consecuencias de nuestros actos, muchos de ellos espontáneos, los cuáles por su misma naturaleza no dan visos de consecuencia alguna, pero eso… mi querida, no es más que una ilusión óptica.

En todo caso entender la soledad es cosa de experimentarla, eso de solidarizarse en casos como estos, no sirve de nada, no es por restarle importancia a la intención de quien quiera identificarse con la situación, pero honestamente, si usted no lo ha vivido, por más que lo vea en la televisión, por más que Nora Roberts quiera explicárselo y por más que Kate Winslet lo interprete… el “solitarismo” sólo es posible conocerlo cuando se llega a él.

Y en el entendido de que ya se haya experimentado, pues ninguna situación es igual a otra, y muy posiblemente para usted un crucifijo es sólo un crucifijo.  Para otro pudiera ser un emblema de su fe.  Pero para algunos, es algo totalmente diferente.  Tiene una connotación distinta, un sentir diferente, un brote de evocaciones que son tan personales que resulta imposible contarlas.

Y me detengo a pensar en hoy.  Hoy estuve rodeado de personas maravillosas.  Más de 15 personas alrededor de una mesa en el área privada de un muy conocido y de moda restaurant de la ciudad.  Muchos abrazos, mucha conversación.  Y ella sentada a mi lado, esa que llamamos soledad.  Y yo diciéndole que no, que yo vi The Secret.  Diciéndole que sin importar que fuera tan fiel a mí como mi sombra, llegará el día en que será sólo un recuerdo, igual que ese abrazo en plena Plaza España aquella noche de invierno; o igual que un crucifijo, ése que puede significar muchas cosas… o sólo una.

Es sólo cuestión de manejar el concepto.

 

(De nuevo… sé que se sale de la onda del blog pero …. de nuevo: “meseimpolta”, este blog es mío y yo escribo lo que me dé la gana !!!)

 

Update (Making the Cut)

 

Bueno, para los que me estaban preguntando, ya puse el primer update del primer reto del año, está en la página Making the Cut, dentro del mismo blog.

Tengo mi propia entrenadora personal, mi amiga Erika, que debe tener menos del 1% de grasa corporal y me está ayudando a no salirme del “tieto” lo que para mí es muy fácil, porque yo soy muy vaga.

Atentamente,

Pupis…. próximamente La Atleta !  (jijijijijiji, esto del reto me tiene medio de buen humor)

¿ADONDE SE HABRA MARCHADO?

Voy a compratir este artículo conustedes, originalmente publicado por Diario Libre el día de hoy, porque concuerdo 100% con el mismo, y me vi reflejada en muchas de las situaciones que aquí se plantean.  Disfrutenlo y saquen sus propias conclusiones.

¿ADONDE SE HABRA MARCHADO?

Se fue. Ya no está más entre nosotros. Quedan unos poquísimos vestigios de su existencia, pero ya ni se acuerdan de ella. Perdón, sí se acuerdan. La mencionan cada dos por tres en cualquier anuncio de cualquier cosa, pero su espíritu ya no habita en casi nadie. La mencionan para promoverse, para hacer negocios y cerrar contratos, en fin, para ganar dinero. Pero, una vez firmado el contrato, ya no hace falta.

Es un hada dulce y buena que, como la brisa fresca, no puede ser vista, pero deja sentir su grata presencia. Antes la encontraba casi en todas partes. Ahora me es difícil sentir su presencia. Me refiero a ella en presente, porque existe, aunque no está aquí. Cualquiera puede utilizar su magia, pero a muchos les cuesta trabajo imbuirse de su espíritu. Y los nuevos ni la conocen. Nadie se la presentó nunca.

Parece que los tiempos y las circunstancias han hecho que, para poder ganar más dinero, muchos empresarios tengan personal y sistemas más… económicos, diríamos. Y, como todas las cosas buenas, ella no es precisamente lo más barato.

Me hace falta verla cuando voy a las tiendas. Antes iba por el placer de ir a comprar y ver. Hoy voy por la necesidad de comprar. Pienso mucho en ella, cuando veo que los dependientes de esas tiendas no tienen ni idea de lo que se vende en el negocio. Y cuando ni siquiera tienen la cortesía de excusarse y, mucho menos, la iniciativa de buscar a alguien que pueda ayudar a quien lo necesita. Que, además, se supone que va a gastar su dinero y a hacer que ese dependiente pueda permanecer allí. Y cada día venden más caro.

La echo de menos en los bancos. Antes los oficiales de cuentas eran personas de cierta madurez y mucha preparación. Tenían la capacidad de orientar al cliente en cuanto a las transacciones que quería realizar. Hoy no saben mucho de bancos y es difícil hablar con el oficial que supuestamente uno tiene asignado. Casi imposible entrevistarse con él. Los servicios, aunque ahora haya muchos, ya no son tan buenos. Y cada día cobran más por ellos.

Cómo la añoro cuando debo hacer alguna reclamación a las compañías de servicios. Agua, energía, comunicaciones, entretenimiento… Difícil situación. Al personal que me atiende, le hacen aprenderse de memoria una salmodia de la cual es imposible hacerlos salir para que entiendan realmente qué es lo que es lo que quiero. Misteriosamente, casi nunca tengo la razón. Por cualquier cosa quieren cobrarme adicionalmente a las tarifas fijas que pago mensual y religiosamente. Y cada día suben las tarifas.

Definitivamente, ya no está en aquel producto que solía comprar. Ahora sabe diferente y aparentemente el envase trae menos cantidad. Eso sí, las etiquetas dicen maravillas y la promoción canta prodigios. Y cada día cuesta más.

No siento su presencia cuando voy al taller a buscar mi vehículo recién reparado. Salgo de allí con el gusto amargo de haber pagado un dineral y darme cuenta de que el trabajo se hizo como por cobrar rápido y salir de mí. Y cada día cobran más.

Además, me resulta incongruente que una persona que me esté atendiendo, me deje con la palabra en la boca para atender su celular. Puede ser cualquiera, incluso una cajera de supermercado mientras pasa la mercancía para cobrar.

Qué decir del que ni cuenta se da que estoy frente a él, porque está oyendo música con sus audífonos a todo volumen, chateando con alguien o revisando su correo electrónico. Después de eso, quizá le sobre un poco de tiempo para dedicarme un saludo masticado y poner cara de alelado esperando que yo le cuente la razón de mi visita.

Y rezo por no tener ninguna desavenencia con aquel que me atiende. Porque, ¡ay de mí!, si me viera en la necesidad de solicitar la presencia de un supervisor, mucho menos de un gerente. Esa es una especie extinta. Más me vale poder negociar con el que me atiende. Los supervisores y gerentes han desaparecido como la protagonista de esta historia.

Hoy no existe aquello que llamábamos servicio al cliente. Aunque muchas compañías tengan departamentos con grandes cartelones que así lo anuncian. Sería más honesto llamarlos departamentos de “relaciones con los clientes”. Porque las relaciones pueden ser buenas o malas, pero servicio sólo puede ser eso: servicio.

Algunos me dicen que es que me estoy poniendo viejo. Y digo que sí. Que como conocí mejores tiempos, se me hace difícil manejarme en estos otros de una impersonalidad que se apodera de todas las relaciones. Igual que no puede explicársele a un ciego de nacimiento lo que es un color, es imposible que muchos de los que me llaman exigente entiendan de qué estoy hablando. Ya casi no quedan puntos de referencia.

Pero, en fin, tendré que acostumbrarme. Todos tendremos que acostumbrarnos. Y aprender a no pedir más, porque no puede haberlo. Sin ella, es imposible. Se nos fue. La extraño. Donde quiera que estés, desde aquí te saludo, Calidad.

De José Alfredo Prida Busto