Entre quedarnos y no quedarnos… vamos en atraso? No creo.

 

Quedarnos o no quedarnos, ése es el dilema

 

Nota aclaratoriaEs muy probable que el lector crea que yo retrocedí 100 años, que yo soy una “atrasá”, pero no creo que lo sea, es por esto que quiero aclarar que yo defiendo cualquiera de las opciones que la mujer tome en cuanto a cómo vivir su matrimonio y cómo criar a sus hijos.  El hecho de que usted prefiera una opción sobre otra no quiere decir que puede menospreciar a quienes han decidido vivir su vida de otra manera.

Hace unos días en Twitter se hablaba de que las mujeres tenían que prepararse para no depender de ningún hombre, que las mujeres que se quedan en su casa lo único que saben es gastarle el sueldo al marido y “joder”.  También alguien decía que las mujeres que se quedan en la casa lo único que ganan con eso es que los maridos les “peguen cuernos” (les sean infieles para cualquier no-dominicano que pueda estar leyendo).

Me pareció muy injusto, y me explico:

1.  Lo de gastarse el sueldo de los maridos:  La mujer que decide quedarse en su casa a cuidar sus hijos y su esposo, porque así lo desea, no porque le sea impuesto y porque no tiene nada más que hacer, muchas veces es la responsable de manejar las finanzas de la casa, pagar servicios, hacer compras en el supermercado, pagar el colegio de los niños, también comprarles la ropa y cualquier otra necesidad que surja.  Ella está en la casa, ella es que sabe cuándo se daña la nevera o si el baño se tapó y hay que llamar al plomero.  Entonces esta ardua labor de administración, de no dejar que la casa se te caiga encima, y tener todo funcionando a la perfección, no es “gastarle el sueldo al marido” es administrar su casa.  (De hecho muchas veces la mujer trabaja fuera de la casa y también le toca llevar las riendas de las finanzas domésticas)

2. Tratar con ligereza eso de “pegar cuernos”, no me parece justo tampoco.  Conozco mujeres profesionales que trabajan fuera de su casa a las cuales los maridos le andan haciendo carnavales en otros cuerpos y de nada les vale a ellas traer un cheque igualito o más grande que el de los maridos a la casa, aún así les son infieles.  La infidelidad es un tema mucho más profundo o complicado que decir: “el le pega cuernos porque la tipa no esta buena, porque se puso gordita, porque no da un golpe o no produce”.  Eso es un tema antropológico, psicológico, social o como le quiera llamar, pero que va mucho más allá de si su esposa está buena o no.  Porque yo conozco unos cromos a los que les están pegando unos cuernos dignos de Rudolph el reno de Santa.

Habiendo aclarado estos dos temas, pues yo entiendo que la mujer como todo individuo (no por el hecho de ser mujer) debe prepararse para enfrentarse al mundo laboral por propia satisfacción, para su crecimiento personal,  no para “no depender de ningún hombre”.  Conozco mujeres que no tienen una educación pudiéramos decir “formal”  y son empresarias con éxito; de la misma forma que conozco mujeres con maestrías en universidades extranjeras de renombre que se están comiendo un cable.

Partiendo de esto, yo apoyo totalmente las mujeres que tienen la libertad económica (y deciden hacerlo) de poder quedarse en casa a cuidar de sus hijos y su esposo y proveer ese sentido de balance y armonía que muchas veces falta en los hogares por los afanes de los horarios complicados.  Además como están las cosas ahora dejar a tus hijos al cuidado de otra persona es un riesgo. Pero no todas las personas tienen las mismas prioridades en este sentido.  Hay mujeres que pudieran hacerlo pero deciden no quedarse y eso también es válido, todo depende de qué te brinde satisfacción.  Hay otras que no pueden quedarse aunque quisieran porque el horno no está para galleticas, y hay que salir a la calle a buscar los chelitos perdidos.

Entonces, sea cual sea tu decisión de vida en un momento determinado, eso no te da derecho a menospreciar a aquellos que piensan diferente y asumen una posición diferente frente a la vida y su realidad. 

De hecho la mayoría de las mujeres que tienen que estar fuera de la casa por motivos de trabajo prácticamente todo el día, también les toca encargarse de toooooodas las cosas de la casa, lo cual es una gran responsabilidad que no todas pueden llevar.

Particularmente yo, de verme en esa situación (no tengo hijos o esposo), escogería quedarme en mi casa, dedicarme al cuidado de mi familia de manera constante, cuidar a mis carajitos y ayudarlos con las tareas, trabajar por hobby cuando no tenga nada que hacer, lo que es muy difícil porque las madres que se quedan en casa saben que muy pocas veces están sin nada que hacer, siempre hay algo.  No es mi caso, pero sería ideal para mí poder hacerlo.  Quizás tiene que ver el hecho de que en  las oportunidades que mami trabajó lo hizo desde la casa, pero ella siempre estuvo presente para ayudarnos con todo y guiarnos independientemente de que contara con la ayuda de Isa y Julia, ella personalmente nos crió, y personalmente se ocupaba de la casa, la administración de la misma, y de su ma-ri-do.

Y como ya me dijeron por twitter que yo soy una “atrasá’ por pensar así, aprovecho para aclarar que no, que no lo soy.  Pero que si pudiera darme el lujo (porque eso es un lujo) de quedarme en mi casa y encargarme de la crianza de mis hijos de manera personal, lo haría sin pensarlo dos veces.  No porque me lo esten imponiendo, no porque en sociedades tradicionalistas esto es lo que se estila, sino porque así yo lo prefiero.

Hay una diferencia muy grande entre lo que traten de imponerme y lo que yo decida hacer. 

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Qué tanto estamos compartiendo? (Reflexión sobre lo que compartimos de nuestros empleadores)

Qué tan seguro es subir todo online?

 

(Cada vez que voy a escribir sobre redes sociales me siento en la obligación de aclarar que no soy una experta en ellas, que soy una simple usuaria.  Este artículo fue escrito a raíz de cosas que veo a diario e inspirado por la lógica y el sentido común)

Yo lo confieso… twitteo mucho, en realidad es más el tiempo que paso leyendo mi TL que el tiempo que paso en Facebook.  A FB entro y subo una foto o cambio mi status, pero en twitter encuentro que las respuestas me llegan más rápido, que la información está más a la mano, y me entero de qué hacen mis amigos (y los que no) de una forma más directa, adicional a esto me encuentro el intercambio entre usuarios más “personal”.

Sé que hace poco que escribi Las 6 Cosas que Aprendí en Twitter, pero este artículo aunque trata sobre las redes sociales, lo abarca desde otro ángulo, por lo que me permití escribirlo.

En este afan de compartir que le da a uno desde que entra a ser parte de las llamadas redes sociales, las que sean, a veces no sabemos o no medimos lo que compartimos, ya sean imágenes o informaciones.  Entónces surge la pregunta:  Dónde está el límite cuando se trate de asuntos “laborales”?

Si usted tiene la dicha de trabajar para usted mismo, probablemente no le interese lo que pueda contener este post, aunque bien pudiera servirle de referencia; yo hablo específicamente de aquellos asalariados como quien escribe, que estamos sujetos a mantener una cierta conducta y discreción en lo que se relaciona al aspecto de nuestra vida laboral, por respeto y confidencialidad hacia la empresa para la que trabajamos.

Me explico… lo que usted haga en sus horas libres, si se fue para la playa y quiere subir una foto en bikini minúsculo, o una foto suya dando “aco” de un jumo que se dio un 31 de diciembre, con el delineador corrido y desgreñada como pollo gringo, pues está en su derecho, es su vida personal, y no le debe nada a nadie… si no le interesa salvaguardar su “disnidá”, eso es problema suyo, sin embargo hay personas que en siendo cosas que pasen en la empresa para la que laboran, no se hace esperar una foto o un comentario sobre eso.

Y es cierto que las redes sociales se hicieron para compartir, pero para ilustrar un poco mi punto de forma que lo hagamos quizás un poco más digerible, puedo citar algunos ejemplos:

1.  Su empresa lanzará un nuevo producto/promoción/servicio a la calle:  Usted se encuentra feliz porque lo han invitado al lanzamiento del mismo, da dos brinquitos cuando le avisan o le envian la invitación (sí, por lo general esto pasa cuando usted no está acostumbrado a que lo inviten a nada, que tiene que ponerse a “colgar” fotos para que la gente crea que usted es importante y no sólo un simple rabo ‘e vaca, una persona “jarta” de asistir a estos eventos mira para arriba y va por obligación).  El caso es que lo han invitado, y no ha hecho usted llegar bien al lugar cuando ya se ha tirado dos fotos con una compañera suya en poses “setsi”, en la entrada del evento con el banner detrás y la ha subido en cuanta red social usted participa con la leyenda “@ tal sitio” o “@ en tal evento”.  Usted no sabe si su empresa todavía no ha dado la luz verde para que esa información salga, de hecho usted tampoco sabe si esa es la forma en la que su empresa quiere manejar la información que le llega al público.  Usted no es Relaciones Públicas, deje ese trabajo a la gente que está ahí para eso.  Es peor aún cuando todavía no ha llegado el día del lanzamiento y ya usted esta posteando información de la actividad que viene o del producto nuevo que saldrá al mercado… eso es imperdonable.

2.  Usted está recibiendo una capacitación/seminario o esta llevando a cabo alguna acción de beneficio comunitario de parte de su empresa.  Y volvemos a lo mismo, usted se la pasa tirando fotos y subiéndolas.  En el caso de las acciones con fines de beneficio comunitario, pues ahí lo más probable no pase nada, porque son actividades de carácter voluntario, y cualquier información que salga a la calle antes de ser difundida por la empresa posiblemente le brinde un resultado positivo.  Pero a nadie le interesa o importa en qué su empresa está capacitando a sus recursos humanos, muy probablemente a sus jefes o superiores.

3.  En su oficina se armó un “juye-juye”, hubo un problema, algo se prendió en candela, hubo un accidente laboral, o cualquier otro inconveniente… aquí se aplica el mismo principio:  Usted no sabe cómo la empresa desea o quiere manejar la información que le llegará al público.  De hecho usted no sabe si quiere que esta información sea pública o no.  Volvemos a lo mismo, cuál es su necesidad de dejar de cobrar los 15 y 30?

4.  Por último, cómo a usted se le ocurre subir información de los procesos o fotos de documentos, plantas, instalaciones o parte del proceso de producción de su empresa?!?  O sea, esto se cae de la mata, cualquier persona con dos dedos de frente sabe que más que indiscreción esto es estúpidez pura y simple.  A menos que usted maneje la cuenta corporativa de la empresa, y le esté permitido compartir este tipo de información, maneje sus cosas personales de manera “personal”, y la empresa déjela a un lado.

Punto Adicional:  Decidí agregar este último párrafo porque aunque no tenga nada que ver con los 4 anteriores lo considero sumamente importante:  Sabemos que usted esta orgulloso de su hijo/hija/sobrino/nieto, etc., pero por más lindo que su carajito se vea mientras lo están bañando… ESAS NO SON FOTOS QUE SE SUBEN a ninguna página o red social.  Eso es pornografía infantil y si usted viviera fuera estuviera preso hace rato.  Proteja a sus bebos, que uno nunca sabe, o como dice un amigo “Nuuuuuunca crea” (yo me entiendo)

Al final cada cual es dueño de sus cuentas y publica lo que quiera, pero llévese de mí… por menos de ahí “botan” gente.

Por qué tan Negativo?

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Lo maravilloso de las redes sociales es que te permiten estar en contacto con personas con las que normalmente no hablarías nunca: amigos de los años del colegio, compañeros de la universidad, un par de primos lejanos, dos o tres tías que privan en muchachitas y sacaron un facebook, incluso personas a las que nunca has visto en persona pero que llevas una relación virtual.

Pero así como ves sus fotos, que si se casaron, la graduación del carajito, que si el bebé ya tiene un diente, que si andaba de viaje para casa del carajo, etc, pues también vemos y leemos sus estatus, tweets y demás.  Y es preocupante, por lo menos para mí la gran cantidad de quejas, negativismo, pesimismo, y energía negativa que se ventila por estos medios.

Y aunque es bueno y válido de vez en cuando que uno se desahogue con uno u otro comentario, tweet, status o artículo, mantener esa actitud por un período prolongado nos hace más daño que bien.  Digo “mantener”, porque independientemente de que hay cosas que no podemos cambiar, sentimientos que no podemos evitar tener, sí es posible cambiar la actitud con la que enfrentamos ciertas situaciones, y este enfoque que le demos al problema es lo que marcará toda la diferencia.

El pesimismo, negativismo y el conformismo son agotadores, agotan el espíritu y puedo decir que agotan físicamente (been there, done that, so I know), pero más que nada no nos permiten ver más allá, hacia un universo de posibles soluciones que sólo podremos ver si nos enfocamos no en el problema y en el “me está llevando er diablo”, sino en buscar una solución que nos haga sentir mejor.  Pero no… en cierta forma esta actitud se convierte en un estilo de vida, y pasan por la vida arrastrando las cadenas del “yo si tengo mala suerte” y ” a mí todo se me pega”.

Pues bien, tengo para decirle amigo, como el nombre de aquella iglesia:  PARE DE SUFRIR!  Es tan sencillo como que está en tus manos hacer pequeños cambios en tu actitud para convertirte en una persona más productiva, no sólo en lo laboral, sino en lo personal, porque toda esta energía negativa afecta tu familia, el tiempo con tus hijos, y no te permitirá disfrutar al máximo los momentos con ellos.

Este post no viene con una receta para que de repente cambies tu actitud frente a la vida, no viene con una pócima tipo Harry Potter para alegrarte la existencia; yo no soy psicóloga, terapista, pastora, sacerdote o guía espiritual.  Este post tiene un único propósito:  animarte a evaluar tu situación actual y ver en qué forma puedes ir ejerciendo pequeños cambios en tu vida, incluir pequeñas cosas, que créeme tendrán un resultado positivo. 

Sé que somos por naturaleza reacios al cambio, pero a pesar de que llegan a nosostros cosas inésperadas, no ganamos nada con sentarnos a lamentarnos… es más, sí… te daré un par de minutos, hasta días para que te lamentes… pero después inicia la operación “cachucha para atrás”, “remángate” la camisa y cáele encima al problema.  Míralo como una carrera de obstáculos, donde ya llevas uno menos.

No puedo decirte qué hacer, puesto que cada situación es diferente, sin embargo desde mi punto de vista particular, y basándome en mi experiencia,  hay cosas que definitivamente ayudan: 

*  Creer en un Ser Superior, no importa cuál sea tu creencia, o qué credo profeses, la tranquilidad de saber que hay razones para que todo suceda, que todo tiene un propósito y que el Plan Divino es perfecto, brinda una serenidad y una paz que muy probablemente necesites.

*  Ejercítate, no te estoy diciendo que te internes en el gimnasio o que no salgas del Mirador, sino que de vez en cuando hagas alguna actividad física.  El ejercicio es muy recomendado para tratar las emociones depresivas, como libera endorfinas te ayudan a mitigar el dolor corporal a la vez que te brinda sentimientos de placer, bienestar y alegría.

*  Cuida lo que comes.  Sí, aunque a veces es bueno ajustarse una pinta de helado (el helado hace a la gente feliz), luego te sentirás peor.

*  Rodéate de personas positivas.  Las personas negativas son aquellos llamados “vampiros energéticos” que se roban toda tu energía, te aseguro que luego de dos horas con un grupo así te sentirás exhausto.  Sin embargo cuando te rodeas de gente positiva solo pueden surgir cosas positivas!

*  Sal de tu zona de comfort, haz cosas que generalmente no harías, ponte en un curso de cocina o vete de viaje en un tour solo, con gente que no conozcas.

Yyyyyyyyy… si todo esto no te funciona, seek therapy… it helps!

 

(Este post fue inspirado por el blog de Alex Rodríguez METANOIA: Spa Mental,  si tienen chance, visítenlo)

 

El Momento de la Verdad

Lo que yo pienso...o lo que tú crees... jummmm

Hace unos días hablaba con mi amigo Darío, y me tomo el atrevimiento de decir “mi amigo” porque aunque no nos hemos visto, el twitter y las demás redes sociales hacen que uno vaya conociendo a las personas hasta ese punto, el caso es que casi siempre mantenemos conversaciones muy interesantes y sobre diferentes temas, pero el otro día en específico hablábamos sobre lo que era el “momento de la verdad” cuando un hombre y una mujer estan en la etapa de “conocerse” en el sentido bíblico de la palabra.

Yo le comentaba a Darío que desde mi punto de vista, que no necesariamente debe ser el de todas las mujeres, y como gordita que soy (aunque usted me vea flaca, déjeme explicarle algo: once a gordita, always a gordita), el momento de la verdad es cuando uno llega al ineludible momento en que tiene que quitarse la ropa por primera vez delante del individuo en cuestión.  Yo le decía: “Lo más difícil es quitarse la ropa, después de ahí uno ya uno no puede echarse para atrás… si ya uno se encueró hay que darle para allá y gozarse la vida!  Uno no puede andar con pudores fuera de lugar cuando ya se quitó la ropa de encima”.

Me explico, es que en ese momento se van a pique los wonderbras, los skinny jeans en el suelo ya no nos sirven de nada, y el maquillaje después de par de estrujones ya es sólo una muestra de lo que era.  El “desgreñe” no se hace esperar, y todos aquellos trucos embellecedores a los que las mujeres recurrimos sobre todo en el momento en el que somos cortejadas por algún varón de interés… pues se van al carajo… y en el subconciente comienza uno a maldecir todos los jodíos espejos que pudieran haber en el lugar (en caso de que la hayan llevado a la “ciudad del amor”).

Pero yo no estaba al tanto de lo diferente que es esto para los hombres, ya que Darío me comentaba que para ellos es muy distinto (bueno, asumno que habló desde su punto de vista, claro está).  Para ellos el momento de la verdad es el momento del primer beso o intercambio de caricias leves, porque si en ese momento su desempeño no es bueno, automaticamente se le cierra el acceso a otro tipo de intimidad.  Y yo no lo había visto así, pero es totalmente correcto, porque si con los besos y caricias iniciales el hombre no logra “emocionar” a la mujer, el camino a “Gozaland” queda totalmente cerrado, de hecho y pensándolo bien, si un pana falla en eso, es muy difícil que la mujer vuelva a pensar en aceptarle otra invitación.

Qué entienden ustedes… estamos totalmente equivocados o irónicamente en lo correcto?