La Vida No Te Debe Nada

Originalmente sería un post en FB. Pero lo encontré muy largo, así que lo dejo por aquí.

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La vida no te debe nada.

Tus padres no te deben nada.

Tus amigos no te deben nada.

El universo no te debe nada.

Nadie va a venir a decirte “mira, aquí están los $$$$, que NO ahorraste, están en tu cuenta”.  Tampoco vendrá esa promoción, porque entiendes que tienes derecho a recibir las cosas por las que otros obviamente sí se han esforzado.  Si no mueves ese fundillo y comienzas a trabajar para lograr lo que te propones, estás condenado a quedarte en el mismo lugar, mirando desde atrás las espaldas de aquellos que van, de acuerdo a tu percepción, “con ventajas”.  No podrás recibir amor donde no lo siembras.  No podrás esperar empatía cuando no la sientes.

Ninguna entidad cósmica vendrá a llenarnos de la abundancia de lo que nos creemos en derecho de merecer; cuando no hemos hecho nada para ello.  Recibimos lo que damos, no se siembran limones para cosechar piñas.  Sería bueno recordar siempre que el rastro que dejemos por la vida debería ser uno bonito, de cariños, de nostalgias de momentos únicos, de provecho, que no sea canalla; porque quién a hierro mata no puede pretender morir a sombrerazos.

Hasta que no dejemos esa actitud de incomprendidos, dejemos de pintarnos como víctimas del infortunio, quejarnos con cualquier oyente dispuesto de la mala suerte del destino, de envidar la “buena leche” de los demás, esos que sí han asumido la responsabilidad de sus vidas, en las buenas y en las malas; hasta que entendamos que aparte de algunos factores externos la responsabilidad de la dirección de nuestro camino es enteramente propia, seguiremos echándole la culpa de todo a los demás.  Es más fácil, nos exonera de tener que vernos al espejo y ver un reflejo que no nos gusta.  Pero, sobre todo, nos permite quedarnos en la comodidad de una “injusticia” que es, obviamente, muy injusta; y eso es bastante conveniente.

Mientras nos evadimos, el mundo alrededor sigue floreciendo, las cosas buenas siguen pasando, las malas también.  Y probablemente llegue un momento en que nuestro alrededor se canse de escuchar las quejas eternas de la “mala suerte” producto de las cosas que simplemente no tenemos deseos de cambiar, porque todavía no hemos entendido que…

…El universo no te debe nada.

Tus amigos no te deben nada.

Tus padres no te deben nada.

La vida no te debe nada.

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