Me dejas?

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-¿Me dejas mostrarte el mundo?

-Sólo si me besas hasta la inconsciencia.

Y así fue.

Vio el mundo a través de sus ojos.

Y vivió las noches enredada en sus brazos.

Y todo fue eterno y todo fue efímero.

Solía pensar que eran amantes a destiempo. Maldecidos sólo para coincidir en sus desencuentros.  Y en esos breves momentos todo era hermoso, todo era perfecto, hasta que todo se consumía en fuego… Para luego comenzar de nuevo.

-¿Me dejas mostrarte el mundo?

Las Mujeres somos e’r Diablo.

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La verdad es que nosotras como mujeres somos un género del carajo.

El otro día escuchaba un cuento donde una mujer no había ido a dormir a su casa y el marido llamó a sus amigas y nadie supo decirle donde estaba. A los pocos días el marido no va a dormir a la casa y la esposa llama a sus amigos, tres de ellos le dijeron que había amanecido ahí pero ya se había ido y uno le dijo que el pana todavía estaba allá durmiendo.

No estoy hablando de la facilidad para meter cuentos, sino de la lealtad, y esto me puso a pensar en ello.

Somos duras con nuestro mismo género. Nos juzgamos desde el largo de la falda hasta las decisiones de vida, nos descartamos, nos minimizamos, nos atacamos, en algunos casos intentamos jodernos de una u otra forma las unas a las otras. Sin ponerle el sombrero a nadie y por eso lo escribo en sentido general. Claro, con la anotación para que no me caigan encima, de que no todas somos iguales.

Una vez escuché a una mujer, y me lo encontré tan descabellado porque es una buena amiga, decir que aquella a la que un hombre le dé golpes, debería de darle más duro la próxima vez para “que aprenda”, porque si ella sigue con él se lo merece. Al entrar en disputa sobre el tema, porque a mi entender estaba relajando, me percaté que no, que realmente éste era su pensamiento. En mi cabeza es algo que no cabe. Entender la cadena del abuso, sentir empatía por las demás, aunque no entendamos su situación pues nunca le hemos vivido, presenta más motivos para no emitir un juicio a la ligera sobre algo tan terrible, traumático y difícil.

Es como si cada día apareciera una nueva vara para medir a quien es una “mujer completa”. En algún libro habrán leído que para ser una mujer completa hay que tener hijos, aparentemente en otro libro dice que para eso es necesario quedarse en casa a cuidarlos, y otra corriente filosófica moderna indica que hay que hacer las dos cosas, salir a la calle a trabajar y cuidar a los hijos, pero ojo: sin nana, porque tener una es ser una madre desnaturalizada, que deja que otros les críen a sus hijos. Entonces ahí vienen con “¿si no los iba a cuidar para qué los tuvo?”. Cóño si no jodieran tanto con eso quizás no los tiene.

Pero la cosa no se queda ahí, resulta que otra teoría dice que para usted ser una mamá real tiene que haber parido al muchacho, porque una cesárea no es parir, y siguiendo en esa onda, si por algún motivo usted no da el seno, hay que llamar a Alicia Ortega y quitarle ese muchacho porque usted no lo quiere.

Si por H o por R usted decide no tener hijos (o no puede), ahí es que la pintura es dura, dos tías se escandalizan, toda una congregación cristiana la acusa de hereje y las demás le sacan el cuerpo porque usted no es más que un engendro del infierno, y la bautizan como la hija favorita de satanás. Mientras le tiran la cantaleta de por qué uno “tiene’” que tener hijos, que va desde sentir el amor más grande (que no lo dudo, estoy totalmente de acuerdo, porque yo también tengo padres), hasta el infame “tú no vas a tener quien te cuide cuando seas vieja”, pasando por el “tú no sabes la cantidad de gente que quisiera tener uno y no puede”.

Si se hizo una cirugía, ¿para qué se la hizo?, en vez de gastar esos cuartos en otra cosa, que lo más seguro es bruta y/o chapeadora. Oh! Pero si sus cuartos son de ella, que los gaste como quiera. Cantidad de gente fea que yo conozco que no pueden ser más brutas y muchas otras maltramadas que chapean más que machete en conuco. No queremos que nos juzguen por nuestra apariencia, pero rapidito le caemos arriba a la que quiso ponerse las tetas.

Somos rápidas con los juicios, lentas como tortuga para ponernos los zapatos ajenos.

Es muy cómodo emitir juicios desde una posición X, porque esa fue la posición en la que usted decidió estar, o la que se metió y ahora, aunque quiera, no puede cambiar. Sin embargo, y ahí está lo bonito de la vida, cada una tiene una visión diferente, y lo mejor de todo es que cada una vive la que tiene.

Pero lo importante de toda esta reflexión, para mí, es que independientemente de la decisión que usted tome, entiendo que esta debe estar motivada por los deseos de su corazón, no por los lineamientos que cualquier sociedad haya trazado porque entienda que es lo “normal”. Si hay algo que yo tengo claro es que en este mundo no hay nada “anormal”, lo que sí hay son diferencias, y en la medida que entendamos eso quizás, de una manera consciente, juzguemos menos.

Y sí, la tijera entretiene, sobre todo en las bodas y la transmisión del Soberano, pero una cosa es el tijereo y otra muy diferente cuestionar los motivos de los demás, minimizarlos o descartarlos solamente porque usted no los comparte o no tienen un lugar alto en su lista de prioridades, que son suyas y de más nadie.

 

Llovía en Cabrera

Llovía en Cabrera

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Mientras miraba el mar desde el balcón donde amaneció un domingo y el sol no se despertó, pensaba sobre las cosas que había vivido en los últimos meses. El recordar se sentía como ver una película desde afuera, donde no se reconocía, donde veía una persona que no era. El momento en que la vida le hizo olvidar quien era para regresarla con mas fuerza, quizás lo doloroso del proceso había valido la pena, claro… siempre y cuando de nuevo no se perdiera.

Hay algo en la naturaleza que te lleva a pensar, cosas que van desde la inmortalidad del cangrejo hasta la insoportable levedad del ser, o cuestionar desde el color del esmalte de uñas hasta las mas importantes decisiones tomadas, y en ambas situaciones la duda es válida.

¿Quiénes somos para cuestionar las decisiones de los demás, y entonces pretender que es injusto cuando cuestionan las nuestras?

He aprendido a no juzgar las decisiones de vida de los demás. Nada es al azar, nada nos trae o nos lleva a un lugar sin un motivo particular. Todo lo que somos, todas nuestras experiencias, la forma en la que nos criaron, las personas que nos acompañaron, las lecciones aprendidas, todo esto está con nosotros cuando tomamos un camino, cuando decidimos por quien, y para que apostar y cuando entendemos que lo principal es encontrar de alguna manera, sin hacer daño a los demás, nuestra propia felicidad. Porque la felicidad es de uno, para uno y por uno. Es individualista, es personalista y de la misma manera que nadie puede vivir tu vida, nadie puede vivir tu felicidad.

En algún momento entendimos que debíamos vivir de acuerdo a preceptos de terceros, lineamientos sociales o credos ajenos, y justo en ese momento comenzamos a perdernos. Y aunque para volver hay que irse, no hay nada mas difícil que encontrarse una vez que nos hemos perdido. Y nos perdemos en el día a día, en el trabajo, en las responsabilidades , en las preocupaciones y en otras personas.

Alguien una vez me dijo que el perdón mas difícil es el que nos damos a nosotros mismos, y sin lugar a dudas tenia razón. No hay sensación mas grande de libertad. Quizás comparada con la libertad de saber que nuestras decisiones son nuestras y la certeza de que en el momento en el que comenzamos a respetar a los demás y sus circunstancias, aprendemos a aceptarnos más a nosotros mismos y las nuestras. Justo ahí somos más felices, tenemos más paz.

Entonces de Nuevo volví a los últimos meses y volví al café. Y volví al paisaje que tenia frente a mi y a pensar en las cosas locas que le vienen a uno a la cabeza, simplemente porque llovía en Cabrera.

Si no gano… empato.

(Una pequeña reflexión sobre mi primera participación en una protesta ciudadana)

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Hoy fui a la marcha.  La Marcha contra la Impunidad y contra la Corrupción.  Honestamente no había pensado con seriedad ir, más que nada por miedo a que se armara un juidero con uno en el medio y como la galleta y el tiro se le pegan siempre al más pendejo, pues yo en ocasiones anteriores había preferido quedarme tranquila en mi casa y ver las manifestaciones por tv o redes sociales.

Pero en esa ocasión como tenía la idea en la cabeza de hacia un par de días y la verdad es que el descaro y desfachatez con la que se están robando mis cuartos ya me tienen harta, arranqué para allá.

Mientras caminaba escuchaba consignas contra el partido de gobierno, pero la corrupción y la impunidad no son solo cosa del PLD, porque hay funcionarios de diferentes banderas políticas haciendo lo que les da su gana con el dinero que usted y yo nos fajamos a ganar de manera honesta, sea mucho o poco, pero de uno.

En un país donde tenemos tan pocos derechos que sean realmente respetados por las autoridades y las instancias gubernamentales y de poder, uno de ellos el derecho al voto, que desde que tengo edad de hacerlo nunca he faltado a una urna, porque no es solo mi derecho es mi deber ciudadano y es la oportunidad de hacer una diferencia, y el otro es el derecho a demostrar de manera pacífica mi desacuerdo.

Fue para mí un proceso interno un poco largo tomar la decision de participar, desde sacarme de la cabeza la idea de que no importa lo que uno haga los funcionarios harán lo que les dé la gana, hasta el miedo mencionado con anterioridad a que unos cabezas calientes se aparecieran a armar el reperpero.  Aunque todo el mundo tiene derecho al pataleo, entendí que mucho quejarme con mis amigos y familia, mucho hablar pluma de burro en las redes sociales, mucho decir que estoy harta de este país y que este país es una mierda, y nada de actuar en consecuencia, nada de hacer algo que pueda de una u otra manera marcar una diferencia.

Con esto no quiero descalificar a quien no participó en la actividad de hoy, al final es prerrogativa muy personal la manera en la que se asumen ciertas posiciones, y entiendo que una actividad X no va a reflejar lo que uno hace o no hace por lograr un cambio.  Se puede trabajar desde su comunidad, se pueden hacer muchas cosas que no necesariamente sean una actividad multitudinaria, para ir propiciando un cambio en la sociedad.  De hecho pienso que esto es fundamental, ayudar a tu entorno.  Lo mas mínimo que uno haga por quienes lo necesitan, construye una mejor patria y nos deja una satisfacción personal que sobrepasa cualquier límite.

Sin embargo también entendí que para que la voz del pueblo sea escuchada debemos todos hablar juntos.  Quizás las altas instancias lo vean como un capricho de un grupo particular, probablemente salgan a decir que es algo partidista maquiavélicamente orquestado por una oposición frustrada, cualquier teoría es posible.  Lo que sí me quedó claro es que hay mucha gente, de todas las edades, de todos los niveles sociales que esta cansada del descaro y la desfachatez con la que el pueblo es tratado.  Desde grandes contratos, sobornos, manejos fraudulentos, hasta aquel que tiene una “botella”, nuestro dinero es utilizado como les da la gana por las personas que hemos designado para ser nuestros empleados en el manejo de la patria.  Sí, porque si usted no votó, déjeme decirle que usted también decidió.

Quizás muchas personas crean que yo perdí mi tiempo, que las miles de personas que hoy caminamos, perdimos el tiempo y que esta marcha no va a servir para nada.  Yo no, yo creo que esta sociedad está cansada, que ya se dio cuenta que si no gana, por lo menos empata.

Pequeñas Grandes Emociones

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Debemos sonreir más. La vida se nos pasa muy rápido, entre responsabilidades, planes, sueños, compromisos, caminos, desvíos y complicaciones. Y entre tanto y cuanto volvemos a añorar las cosas pequeñas.

Deseo que la vida nos siga sorprendiendo, de la manera en que los enamorados pariguayos lo hacían cuando te mandaban a la “cárcel” en un Field Day del Colegio Santo Domingo.

Que volvamos a bailar como si nadie estuviera mirando; de la misma manera en que se nos metía el alebrecamiento cuando sonaba I Just Can’t Get Enough en Neón.

Que nos llenemos de Tolerancia, de esa que nos hacía sentir alternativos, que todo era posible y que teníamos que aceptarnos como somos, al momento de escuchar The Beauty of Gray en Nuevo Mundo.

Que iniciemos nuestras semanas con la misma alegría nos movía a bailar en las sillas al sonar De Los Piés a la Cabeza en los lunes de Café Atlántico. (Sí… Maná)

Y que la cerremos cantando malas palabras y dándonos codazos para bailar en los muritos al son de Mony, Mony en Euroclub,

Que el dinero nos rinda tanto como cuando los Tom Collins estaban a 10.00 en Don Pincho, pero sin indignarnos porque los subieron a 15.00.

Sé que imposible reproducir un momento, pero sí es posible replicar sensaciones y emociones y eso es lo que deseo; porque todos de diferentes maneras, y sea cual sea tu canción, merecemos sentir y repetir la felicidad, la que viene de a poco, la que es de verdad.

Así que al volver a pensar que la felicidad llegará de la mano de grandes planes de vida, de la próxima nueva gran aventura, de ese momento definitivo que cambia la existencia, y en algún lugar de esa espera, de esa planeación estratégica, de ese “definitivismo” esperado, se nos vaya pasando la vida…. Deseo que algo nos traiga al momento, a la realidad, a la emoción del presente…. algo tan bueno como que  al llegar a casa, descubras que están friendo salami. 

Hasta que nos volvamos a ver

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En el fin de semana falleció mi abuelita, la mamá de Papi. Vió crecer sus hijos, y la vida le dio la tristeza de enterrar dos de ellos, estuvo para sus nietos, y conoció a sus bisnietos.  Me gustaría que hubiera sido una presencia más fuerte en mi vida, pero las circunstancias y el tiempo nos fueron adversos. Tuvo una vida larga, 101 años; y como decía mi prima ayer, no queda más que agradecer porque no se puede pedir más.

Aunque era un evento que en cierta medida la familia esperaba, por su edad y su salud, no deja de ser una dolorosa experiencia sobre todo para sus hijos. Ver a mis tíos despedir a su mamá con ese dolor que sólo el que pierde un padre puede experimentar, me trajo muchas cosas que hacía mucho no recordaba.

Me vi a mí en su lugar, hace 20 años; y no es un lugar bonito o placentero para estar. Viéndolo desde ahora, nunca había visto un funeral con tanta gente, parecía mitin político. Y entre tanta confusión de ver y gente y estar de un lado a otro, fue reconfortante escuchar a todo el mundo, sobre todo muchísima gente que yo no conocía, acercarse y expresar lo cool y buena onda que él era.  Nada nuevo para mí, eso ya yo lo sabía.  Me descubrí cuestionándome si todavía podría recordar su voz, y sí la recuerdo perfectamente; y su risa que era como la de Pulgoso el perro de los Autos Locos, y que daba más risa escucharla que el chiste en sí.

Hace 20 años que fui por primera y última vez a la tumba de papi, no volví porque sentía que él no estaba ahí, que él era y es más que eso y que aunque es importante para muchos tener dónde recordar a sus muertos, yo sentía diferente, porque yo lo recordaba siempre.

De seguir vivo, Papi habría cumplido en este mes de febrero 72 años; sólo vivió la mitad de años que su mamá. Aunque por ley de vida uno entiende que los papás se irán antes, nadie nunca está preparado para eso, la verdad es que todo eso es incierto,  este tiempo es prestado, nos vayamos a los 101 años, a los 52 o antes del primero.

A uno cuando está creciendo le inculcan que la única responsabilidad del ser humano es ser feliz. Y es cierto.  Sin embargo yo me iría más allá, yo creo que es importante que al dejar este plano en el tiempo que sea, la gente pueda recordarnos con cariño, con agradecimiento, con recuerdos de buenas acciones y de haber podido también hacer felices a otros, que haya historias de haber tocado otras vidas de manera positiva.  La vida puede ser muy corta o muy larga para herir a los demás, be Kind to one another como dice Ellen. Aunque creas que no haya nadie mirando, no subestimemos el poder que tiene una buena acción para con otros por más insignificante que sea, y que el cariño se demuestre siempre porque después no tendrá sentido.  Como le dijo el pana de Gladiator a Russell Crowe: “What you do in life echoes in Eternity”.

Hasta que nos volvamos a ver abuela, saludos a Papi.

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No escuchó la puerta cerrarse.

Tenía rato dando vueltas en la habitación, no recordaba dónde pudo haberlo puesto. La vida era así de distraída con ella, porque ella nunca aceptaría que la distraía era su cabeza. Había aprendido a vivir de esa forma, extrañaba cosas y entonces las buscaba, nunca pensó en las garantías que trae poner las cosas siempre en el mismo lugar. Ahí no hay perdedera, siempre en el mismo lugar, es una apuesta segura, siempre en el mismo lugar.

Se detuvo. Se tocó los senos (porque cuando uno busca algo antes de tocarse los bolsillos traseros lo primero que hace es tocarse los pechos), se revisó los bolsillos. Nada. Quizás sería bueno retroceder los pasos y ver dónde estuvo. Pensó y pensó y no podía recordar en que momento ya no estuvo en sus manos. ¡Quizás lo habían robado! ¡No, no, no!, no había chance. Sería algo que recordaría, no sucede todos los días.

Abrió cajones y busco en closets, es como si nunca hubiese existido.  Se sentó en la cama con la cabeza entre las piernas y entonces lo entendió. Nunca había estado fuera. Mientras lentamente levantaba la cabeza descubrió que siempre estuvo dentro de ella.

Ahora sí escuchó la puerta cerrarse.