Untitled

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No escuchó la puerta cerrarse.

Tenía rato dando vueltas en la habitación, no recordaba dónde pudo haberlo puesto. La vida era así de distraída con ella, porque ella nunca aceptaría que la distraía era su cabeza. Había aprendido a vivir de esa forma, extrañaba cosas y entonces las buscaba, nunca pensó en las garantías que trae poner las cosas siempre en el mismo lugar. Ahí no hay perdedera, siempre en el mismo lugar, es una apuesta segura, siempre en el mismo lugar.

Se detuvo. Se tocó los senos (porque cuando uno busca algo antes de tocarse los bolsillos traseros lo primero que hace es tocarse los pechos), se revisó los bolsillos. Nada. Quizás sería bueno retroceder los pasos y ver dónde estuvo. Pensó y pensó y no podía recordar en que momento ya no estuvo en sus manos. ¡Quizás lo habían robado! ¡No, no, no!, no había chance. Sería algo que recordaría, no sucede todos los días.

Abrió cajones y busco en closets, es como si nunca hubiese existido.  Se sentó en la cama con la cabeza entre las piernas y entonces lo entendió. Nunca había estado fuera. Mientras lentamente levantaba la cabeza descubrió que siempre estuvo dentro de ella.

Ahora sí escuchó la puerta cerrarse.

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