Día de Reyes en Batey Campo Nuevo

Los niños a nuestra llegada

Desde el año pasado (creo) un grupo de jóvenes se ha comprometido socialmente con la comunicad del Batey Campo Nuevo, para llevarles en el Día de Reyes regalos y dulces a los niños.  El año pasado yo estuve fuera de la ciudad y aunque envié mi contribución, nada se compara con vivir la experiencia “Live” como dirían los gringos, y esto sucedió ayer día 10 de enero.

No sé por qué pensaba que el Batey estaba en San Pedro, y no, está en Higuey, que es un poco lejos, pero no le dimos mente, y Julito, Evaldo y Sebastián nos unimos al grupo, invitados por Janira y Popó, y arrancamos temprano en la mañana.  Dejamos botado al payaso porque nunca apareció, y nos llamó cuando íbamos por san Pedro para decirnos que ya estaba de camino.

Antes de llegar a Higuey nos paramos en la Bomba Isla de Bayahibe para que dos personas del grupo se pusieran sus disfraces de payaso, luego de esa parada, seguimos directo al Batey, y al llegar nos estaban esperando yo creo que mucho más de 200 niños, y nosotros que nos habíamos preparado para 150, pero teníamos alrededor de 300 juguetes, por lo que no estaba tan mal la cosa.  A los pocos minutos llegó El Sacapuntas (el payaso que dejamos botado en la capital).

El Sacapuntas en plena animación

Al principio, todo un caos para poder poner orden entre los niños, algunos padres y un par de manganzones, pero al final, luego de los muchachos cojer una pela con eso, la actividad inició con la bienvenida a los niños la animación del payaso y la entrega de refrescos, galletas, y bizcochos a los niños.

El payaso Sacapuntas puso a esos muchachitos a bailar y brincar, y bueno… hasta yo en su momento brinqué, jajajajajaja.  A la salida del salón un grupo de nosotros nos dedicamos a pintarle las caras a los niños y niñas. 

Pintando Caritas

La mayoría de estos niños son hijos de nacionales haitianos que trabajan los campos de caña, una gran parte ni siquiera habla español, se valían de los dominicanos y de los niños mayores para traducirnos lo que querían que les pintáramos.

Independientemene que que uno lleve alegría a otros, de que esto es una buena obra, y de lo que puede significar en la vida de esos niños; es para mí mucho más importante de resaltar lo que esta experiencia significa de forma personal.

Para mí, que lo más lógico y normal era recibir mis juguetes en Navidad y Día de Reyes, que en la mesa de mi casa no faltaba comida, que yo “cojía pique” y armaba rabietas porque papi no me compró el último disco de Los Chicos, o porque mami no me compró el vestido que yo quería sino el que a ella le gustó; esto es un llamado a la realidad, a esa que uno no ve, o esa frente a la que uno “se hace el loco”.

Yo que me quejo que no gano millones, yo que todavía me amargo cuando recuerdo que no pude ir a ver a Duran Duran, yo que a veces abro la nevera de mi casa, y aunque llena, le digo a mami:  Pero aquí no hay nada que comer, esta experiencia fue muy aleccionadora.

Los niños en bailadera

Quiero agradecer a todo el grupo: Jani, Popó, Laura, Bigotez, José Carlos, Karen, y todos los demás que no conocía, pero que nos hicieron parte de esta actividad, porque esta experiencia, más que brindar alegría a otros, fue de un crecimiento personal muy grande.

El próximo año estaré ahí de nuevo, y no sólo eso… se me ha despertado una necesidad de ver de qué otra forma podemos ayudar.