Las Crónicas de Lola: Los años no llegan, los años se ganan

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– Pero, y esta arruga?!

Esa fue la exclamación al verse marcada en la cara una tenue línea de expresión que se asomaba en el arco de su sonrisa. Algo casi imperceptible para el ojo humano común, pero un cráter de  enormes dimensiones en los ojos de Lola.

–  Aló? Fifa? Esto no puede ser,  es una desgracia! Por qué tú no me habías dicho que yo tengo la cara cual ciruela pasa de bizcocho navideño?  Nunca pensé que llegaría el momento en que diría esto: Consigue el teléfono de doctor de la Tania Báez, Jesús no es que se llama?

–  Mi madre que tú tienes que ser loca. Cuál arruga?

– A mí hay que ponerme Botox, es más, a mí hay que  “jalarme” estos pellejos. No puede ser que yo ande por la vida caminando así!  Esas cosas no se arreglan con dieta y en el gimnasio, a eso hay que darle cuchilla.

–  Lola deja la locura,  que la edad se lleva por dentro, en el espíritu, y si por eso es, tú estás bastante jovencita! 

– Y qué hago yo con llevar la juventud por dentro cuando por fuera me estoy descacarando como las paredes del Huacalito?  Claro, esto no pasara si yo fuera un hombre, porque para los hombres sí vale eso de que son tan jóvenes como se siente;  pero para las mujeres no, para nosotras somos tan viejas como nos vemos.  Si cuando la gente me dice “hace 10 años” yo de una vez pienso en los 90’s. Estoy vieja Fifa! El próximo paso es jugar Bingo los viernes hasta que me toque ir al Geriátrico.

– Y es que tú quieres tener 20 de nuevo? Vivir con todas las inseguridades que eso conlleva? Ya se te olvidó el trabajo que se pasa siendo joven y sin experiencia. Y de paso recuerda lo feas y desgreñadas que andábamos en esa época, la década con la moda más fea del mundo.  Yo creo que la edad es un precio bajo que pagamos por madurar.  Las arrugas sólo indican donde han estado las sonrisas, y en tu caso han sido muchas.  Esta es la edad en la que finalmente sabemos dónde tenemos nuestras cabezas, aunque otras partes del cuerpo esten cambiando de lugar.  Todos queremos una larga vida, pero no queremos llegar a viejos.

Después de un examen de conciencia agotador, y un suspiro prolongado, Lola entendió que la edad de las personas es algo impresionante, es lo que resume su vida, una madurez que llega lentamente y en contra de todos los obstaculos, formada por los deseos, esperanzas, arrepentimientos, amores e incluso momentos olvidados. La edad no es más que el privilegio de aprender de experiencias y recuerdos.

Si mis músculos duelen es porque los he usado, porque he vivido y he amado, he bailado y he cantado, he sudado y me he tendido bajo muchos días soleados; sin dejar de meter la pata en incontables ocasiones y es que hacernos viejos no es malo, es algo que me he ganado!

Al final del día, como dijo Douglas MacArthur,  somos tan jóvenes como nuestra fe, tan viejos como nuestras dudas; tan jóvenes como nuestra confianza en nosotros mismos y tan viejos como nuestros miedos; tan jóvenes como nuestros anhelos y tan viejos como nuestra desesperanza

 

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