Día Internacional de la Mujer

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No es que yo sea hater, que quiera llevar la contraria, que sea izquierdista, machista, que no valore el género, que crea que somos menos, no. El tema mío con la felicitadera un día como hoy es que usted agarra a cualquiera de los hombres que les ha felicitado y le pregunta el porqué de la felicitación y no va a saber en realidad qué se conmemora hoy o por qué la está felicitando.

A mi entender esto es una muestra de que a pesar de todo el camino transcurrido todavía existe una falta de conocimiento de las luchas de las mujeres generación tras generación, un no-reconocimiento de nuestros derechos. Y hasta puede notarse un dejo de condescendencia de parte de algunos. Básicamente le dirán que la felicitan por ser mujer, lo más lindo sobre la tierra (lo que es cierto, pero eso es otro tema), o sea, que en esencia nos están felicitando y dándonos un día por tener popona.

Esta mañana escuchaba en las efemérides por radio que hoy se celebra un año más del reconocimiento de la “capacidad intelectual de la mujer para votar”. Aparentemente hace 80 años no teníamos cerebro.

Entonces no, prefiero la no-felicitación y esperar el respeto y el reconocimiento de equidad de genero.

Prefiero que el día que quiera salir con el escote hasta el ombligo no sea juzgada por eso, y el día que decida no hacerlo, tampoco.

Prefiero que cuando aplique a un puesto de trabajo el salario ofertado sea igual o mayor que el de los demás concursantes masculinos.

Prefiero que no me levantes la mano, que no me levantes la voz. Que no me marques el cuerpo y el alma con abusos.

Prefiero que en una entrevista no me pregunten si estoy casada, si tengo hijos o si pienso tenerlos en un futuro cercano, porque las mujeres con hijos piden muchos permisos y hay que darles licencia de maternidad.

Prefiero que no te sientas en el derecho de vocearme “piropos” en la calle, que entiendas que eso no es un halago, es una agresión, es acoso.

Prefiero que no me ordenes la comida a menos que te lo pida. Yo sé lo que deseo comer, yo tengo mis gustos, yo sé que quiero. Y el día que no sepa, que me dejes ser.

Prefiero que el largo de mi falda no sea permiso automático para descartarme e irrespetarme.

Prefiero que no mutilen mi cuerpo, que termine la violencia sin sentido que viven día a días mujeres en naciones cuyas costumbres y leyes no entendemos, a quienes intentan quitarles su dignidad a diario, y cuya fuerza las mantiene vivas.

Pero más que todo eso, prefiero que entiendan que cada mujer lleva su lucha individual, interna, externa, que los demás saben, que los otros ignoran, pero una lucha que inició al nacer y no terminará al morir. Una lucha que seguirá la generación que viene detrás, con deseos fervientes de que llegue el momento en el que la igualdad, el respeto y los derechos nos sean totalmente reconocidos; de manera que no haya sentido en celebrar este día, de manera que sobren las “felicitaciones”. Porque todas desde nuestro lugar, posición y circunstancias, somos valiosas, somos guerreras y somos unas maRditas duras.