I’m Back!!! (…Espero)

I'm Back and Bringing it!

I’m Back and Bringing it!

Diablo! Pero yo no escribo desde Marzo! Es cierto eso que dicen de que a uno se le pasa el tiempo y no se da cuenta, que el tiempo pasa volando y que cuando uno viene a ver ya estamos en diciembre. Siempre y cuando uno no esté esperando en el consultorio del médico con el celular descargado, porque amigo… eso sí es fuerte!

La gente que sabe de esto (escritores, poetas, wannabes y demás hierbas aromáticas), cuando no tienen nada que escribir dicen que la musa se les fue, pero para dónde? Y mucho más importante, qué carajo es una musa?, porque lo único que yo conozco parecido a eso es el musú, y eso sirve para bañarse y “descotarse” el cuello, con mucho cuidado de no estrujarse muy duro porque fácil que se le va un pedazo. Mi amigo Carlitos me regaló un musú el año pasado, pero justo al otro día me enfermé y no pude usarlo, yo debería buscarlo porque eso debe estar por ahí en casa y ese asunto exfolia hasta los pensamientos!

Pero volviendo al tema que nos ocupa, el caso es que me quedé sin historias, me quedé sin palabras, y los meses pasaron y mi “musú” no aparece. Algo triste para alguien que no es escritor pero disfruta escribir. Y aunque a diaro me digo: “mañana escribiré algo” la realidad es que mañana llega y yo sigo en blanco.

Escuché en algún lugar que los motores que impulsan a escribir son dos, los mismos que nos impulsan a nosotras las mujeres a cortarnos el cabello o darnos un tinte extraño: cuando estamos felices o cuando nos está llevando er diablo.

Esto es un poco problemático, porque cuando uno anda arrastrando los mocos y amargada poniendo a Romeo en los audífonos para que nadie sepa que uno escucha bachata, lo más probable es que salgan de la pluma historias deprimentes o cargadas de desdén; cuando el caso es contratio y estamos feliz como lombriz (cosa que nunca he entendido porque el mero objetivo de la existencia de la lombriz es que una gallina se la coma), se tiende el riesgo a sonar cursi, ridículo y plagoso. Entónces, no sé si estoy muy de acuerdo con esta teoría. (Aunque debo reconocer que las cosas que más me han gustado las he escrito cuando estoy decacaréndome de sufrimiento, pero ésas no las publico).

Yo pienso que uno escribe cuando quiere hacerlo, sin importar el estado en que se encuentre. Algunas cosas quedarán bien, otras no. Lo importante es hacer el compromiso de esribir con el corazón, con la emoción que brinda el saber que en algún lugar a alguien le llegó lo que escribiste, que alguien se ha identificado con un escrito, o que le has hecho sonreir.

Creo que la mejor recompensa que puede recibir quien escribe es despertar una emoción en quien nos lee, independientemente del tipo que sea, de otra forma esto es sólo palabras que se pierden en el papel. Por eso cuando alguien me ve y me pregunta dónde estoy, me dice que le hace falta algo nuevo en el blog, me llena de una contentura parecida a cuándo veo el Instagram de Adam Levine.

Así que les mando un abrazo a quienes me leen y constantemente me preguntan cuándo regreso… guess what? Ya Regresé.

(O como diría Britney: I’m Back Bitches)