Y ahora… ¿Cómo se lo digo a Lucía?

DEP Nuryn… La Pinky ya no está…

Quizás ya estás con Santa

Recuerdo que al final del Año pasado cuando Lucía me preguntó si íbamos a ver Papolino en diciembre, le dije que no podíamos porque “la Pinky estaba enfermita” y posiblemente no podría hacer la obra.  A lo que ella me respondió que esperaba que se mejorara pronto.

Yo vi “Papolino, ¿dónde está Santa Claus?” dos veces cuando era chiquita, así que al anunciarse a principios del año 2011 que para ese diciembre Nuryn Sanlley estaría montando esta obra nuevamente no me cansé de contarles a Lucía y Camila lo divertida que era la obra, cuánto lo íbamos a disfrutar pero más que todo lo que más me emocionaba era revivir esa parte de mi infancia y compartirla con mis sobrinas, porque tendríamos el mismo recuerdo maravilloso, algo que nos haría cómplices.  Esto era para mí como exponerlas a lo que fue parte importante de mi niñez.

Sin embargo no era la primera vez que mis sobrinas verían a la Pinky en acción.  Cuando Lucía tenía alrededor de cuatro años la llevé a ver “La Pinky y los Piratas de BarbaNegra”, No llevé a Camila porque era todavía muy pequeña y no lo entendería. De más está decir que le encantó.  Un tiempito después me las llevé a las dos a ver “La Pinky y una Fiesta Maravillosa”.  Por eso, cuando les dije que en diciembre iríamos nuevamente a verla, la alegría de ambas fue mucha.

La Pinky fue responsable de que me comenzara a gustar ir al teatro.  Creó recuerdos muy preciados de mi hermano Frank y yo en el Teatro Nacional con Papi hablando plepla en lo que sonaba la campanita esa que anunciaba “Señoras, Señores el espectáculo va a comenzar”.  Para luego ir a comer Pizza y tratar de responder la pregunta de papi “¿Qué fue lo que más te gustó de la obra?”.  Y esas conversaciones eran largas porque era imposible decir sólo una cosa.

Al crecer fui descubriendo que Nuryn era mucho  más que una niña en traje de bolas y lazos en la cabeza que andaba para arriba y para abajo con Jafrito un perro que era casi más grande que ella. Noooooo, Nuryn era actriz, de las de verdad, de las que ven los adultos y sobre todo de las buenas.  Una tarde navegando online me encontré con una página llena de sus poemas, y ahí descubrí a la escritora.  Con sus musicales descubrí  a la productora, y en cada una de las áreas en las que se desarrolló lo hizo con respeto al público pero sobre todo con respeto hacia ella misma.

Nuryn Sanlley

Lamento mucho que los niños de ahora no tendrán alguien como La Pinky. Agradezco que mis sobrinas, aunque muy poco, disfrutaron de su presencia en escena y aprendieron de ella.  Y es algo que hoy puedo compartir con ambas.

Pocas noticias como estas, de fallecimientos de personalidades del espectáculo, me afectan. Sin embargo hoy siento una profunda tristeza…

…Y ahora… ¿Cómo se lo digo a Lucía?

RIP Pinky.

La Pinky

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Un comentario en “Y ahora… ¿Cómo se lo digo a Lucía?

  1. Así mismo es, los niños de esta época se han quedado sin probablemente la única artista que pensaba en ellos. Hay poca gente trabajando con niños y es que NO ES FÁCIL! La mayoría de las obras teatrales o artísticas se basan en el morbo y la chercha, y los niños eso no lo entienden.

    Va a costar mucho trabajo que alguien se ponga los zapatos de Nuryn Sanlley. Alguna vez pensé que Isha podría perduar (después de todo, llenó el Estadio Olímpico) y hoy quizás sería el relevo natural de la Pinky… pero al final desapareció.

    Muy fuerte. 😦

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