¿Para qué comprar si podemos alquilar?

¿Para qué comprar la vaca si la leche es gratis?
 

¿Para qué comprar la vaca si la leche es gratis? ¿Para qué comprar el cerdo entero si venden la carne por libras? ¿Para qué comprar si podemos alquilar?

En algún momento de nuestras vidas hemos escuchado alguna de estas frases y como toda sabiduría popular tiene su lógica: ¿Para qué complicarse?  Muy sencillo, porque nos encanta el drama.

Cuando hablamos de matrimonio automáticamente nos viene a la cabeza el vestido blanco, que se ve muy lindo cuando uno desfila por la iglesia camino al altar al son de la Marcha Nupcial de Mendelssohn, el velo que va arrastrándose cual Diana de Gales por todo el pasillo.  Pensamos en horrorosos vestidos de damas (porque una dama nunca debe ir más linda que la novia… aunque se han visto casos), imaginamos bizcochos de 15 niveles, flores de estación y todas las cosas lindas que implican una boda “como debe ser”.

Pero no pensamos en que el vestido blanco que nos resultó carísimo y sólo usaremos una vez, pesa como 30 libras, y nadie recuerda que mientras caminamos hacia el altar al son de la Marcha Nupcial de Mendelssohn, el velo se va enganchando en la alfombra, y que vamos rezando para que todos los pinchos con los que sujetamos la tiara no se vayan a soltar, por eso de que las viejas dicen que a una novia que se le dobla la corona es señal inequívoca de que no llego “señorita” al matrimonio.  Tampoco recordamos que en el grupo de damas hay dos primas que hubo que ponerlas por obligación y que otra es la odiosa hermana del novio que no quiere saber de ti, porque ella era amiguísima de la ex de tu futuro marido.  Nadie calcula el dineral gastado en un bizcocho que no es más que camuflaje (¿dónde quedaron los bizcochos de verdad?), y el billete gastado en unas flores que al terminar la noche no te las llevas, se quedan ahí.

Nadie recuerda que el Matrimonio es un contrato puro y simple entre dos partes y frente a testigos. Un acuerdo entre dos individuos que acceden a compartir no sólo sus sentimientos sino sus bienes, y que al firmar este documento se adquieren deberes, derechos y responsabilidades.  Una idea mucho más mundana que el mito romántico que envuelve ese momento.

Entónces, la pregunta no se hace esperar… ¿Por qué comprar si podemos alquilar?

A nosotros que nos encanta copiar a los gringos, desde el Thanksgiving hasta Halloween, y al marido le decimos “Honey” o “Baby”; pero nos encontramos ordinario celebrar nuestro propio carnaval, y decirle “Papi” o “Gordito” a nuestra media naranja, quizás deberíamos aprender de ellos. No hay gente que le guste  más coger “fiao” o alquilar que a un gringo.  Ellos no compran casa pero viven en lugares residenciales si pueden pagar el alquiler, no se viven matando por adquirir una propiedad y no compran un carro ni que los mates.  Para ellos todo es “leasing”, te pago por el uso del vehículo que yo quiera, y cuando me canse, o par de años después simplemente lo cambio; no es mío, no me preocupo, le doy uso al bien y cuando haya cumplido su vida útil bajo mis estándares, simplemente lo cambio. ¿Suena interesante verdad? Entonces, ¿por qué no todos lo hacemos?

Trayendo este ejemplo al tema que nos ocupa, ¿por qué en vez de complicarnos la existencia con este papeleo legal, simplemente no recurrimos a vivir junto a nuestra pareja, bajo el entendido de que si hemos acordado compartir nuestra cotidianidad, no necesitamos un papel firmado que avale frente a los demás que tú y yo nos queremos, o no es suficiente que lo sepamos nosotros que somos quienes asumimos el compromiso de llevar nuestra relación un paso más adelante? ¿Acaso un papel garantiza que nuestra relación sea exitosa?

Las altas tasas de divorcio que se registran, y que van en aumento año tras año, nos demuestran que no necesariamente un matrimonio asegura estabilidad, o es garantía de una relación eterna y feliz.  Tampoco queremos decir que no sea una fórmula exitosa, pruebas hay de sobra que el matrimonio sigue siendo una institución meritoria.  Las personas que optan por firmar un contrato de matrimonio buscan en el mismo la seguridad que les brinda este documento dentro del marco legal.  Buscan que sus hijos tengan derechos y que en caso de una separación ambas partes queden protegidas.  Obviamente esto en caso de que sea una separación amistosa, porque en caso contrario, el proceso de finalización del matrimonio no es más que un problema  largo, penoso y sobre todo costoso.

En el momento de presentarse una demanda de divorcio, si la separación no se ha dado en buenos términos, que casi nunca es el caso porque el hombre seguro se entusiasmó con la rubia del coffee shop, o la mujer se volvió loca con el personal trainer, entonces muy probablemente usted se arrepienta de haber firmado el papelito ese, porque nos faltará tiempo para quitarle hasta el último peso al tipo.  Si es al contrario se buscarán formas ingeniosas de bajar ese pago de manutención a la mínima expresión, el caso es que en ese momento se sacan todos los trapitos al sol y si  hay hijos el pleito es muchas veces peor.  En estos momentos usted le da importancia hasta al florero ridiculísimo que le regaló su tía Margot el día de la boda, porque no es verdad que él se va a quedar con nada, usted quiere hasta las matas del patio, las dos docenas de corbatas que le regaló y muy probablemente el tipo le quiera hacer un downgrade y dejarle el Daewoo que usa el chofer para hacer los mandados y quedarse él con el Jeep.  Sin embargo sin importar lo traumático de este proceso actualmente existen leyes para el divorcio, hay precedentes y es muy sencillo apegarse a lo que dicen las leyes, porque a fin de cuentas para algo están ahí.

Pero a medida avanzan los tiempos las nuevas generaciones van dándose cuenta que el matrimonio no es la única opción.

Aunque es difícil determinar la cantidad de parejas que conviven sin haberse casado, debido a que no hay registros de esto, y por lo tanto tampoco hay estadísticas que nos digan si esta fórmula es en efecto más exitosa y efectiva que el matrimonio tradicional;  es una realidad que cada día más  personas contemplan la posibilidad de vivir junto a su pareja sin necesidad de un matrimonio civil o religioso.  La premisa es simple, nos queremos, nos  mudamos, y si no funciona cada quien toma lo suyo y sigue su camino.  En teoría es muy sencillo, en la práctica no necesariamente.  Muchas de estas parejas utilizan esta convivencia como una especie de “trial and error”, un ensayo para ver si funcionan en la cotidianidad, como un paso previo al matrimonio.  Pero este no es necesariamente el móvil de todos.

Debido a la apertura cultural que se ha experimentado, porque la globalización no es sólo comprar online y tener HBO,  la sociedad se presenta mucho más tolerante a nuevos tipos de uniones y lo que antes era mal visto, no necesariamente lo es ahora.  Tomando como punto de partida que la llamada unión libre es un modelo muy aceptado en otras sociedades, y que ha sido la única opción en nuestro país para las parejas del mismo sexo, muchas parejas heterosexuales lo han tomado como la opción adecuada para sus estilos de vida, es más sencillo y no es costoso.  Además esa red de seguridad que brinda el matrimonio y que antes necesitaban las mujeres, puesto que en su mayoría se dedicaban a la familia y no tomaban el rol de proveedoras en lo económico, ya no es necesaria. Las mujeres cada día son más activas en el mercado laboral, son profesionales y en definitiva  no dependen de las finanzas de sus maridos, tienen a ser autosuficientes y no necesitan ese contrato que les asegure su estabilidad económica.  Un gran número de parejas deciden vivir juntos sin contemplar en el futuro un matrimonio civil o religioso y sólo lo ven como una posibilidad al momento de tener hijos.

Sin embargo este modelo, como el matrimonio, también tiene sus desventajas.  Aunque los hijos de estas uniones gozan de los mismos derechos y privilegios que los hijos nacidos dentro de un matrimonio, todavía no hay leyes que regulen la distribución de los  bienes y esto puede ser un problema a la hora de una separación, esta situación se presenta también en el divorcio con la atenuante de que este último sí se encuentra regulado por la ley, por lo tanto por más que usted brinque y patalee en caso de un divorcio no amistoso, usted deberá remitirse a la ley en cuestión y aguantarse su pique.

Y si usted necesita un ejemplo de lo antes mencionado remítase por favor a la Kim Kardashian que armó “la boda”, gastó “los millones” y no duró ni tres meses casada.  O recuerde a BritneySpears que duró un día casada con un tipo que seguro creyó que había resuelto todos sus problemas cuando esa mujer le dijo “vamos a casarnos”, y lo dejaron friendo batatas.  No quiero decir que el matrimonio esta destinado al fracaso, recuerden que la única razón por la que Elizabeth II es Reina de Inglaterra es porque su tio, el Rey Edward VIII, renunció al trono para poder casarse con Wallis Simpson; una mujer que era plebeya, tenía dos divorcios abajo, era feísima y con fama de avioncito, pero el amor fue más fuerte y ese hombre lo dejó todo por ella, viviendo felices hasta la muerte de él.  Así como también Goldie Hawn la mamá de Kate Hudson lleva ya 29 de años viviendo con Kurt Russell sin casarse y están felices de la vida.

Sea cual sea la opción de su preferencia, lo realmente importante es que la persona con la que usted decida compartir su vida, bajo el régimen que sea, lo haga bajo el mismo nivel de compromiso que usted, porque un matrimonio civil o religioso no le garantiza la lealtad de su pareja, de la misma forma que vivir en unión libre no implica que las partes tengan carta blanca para andar haciendo desarreglos por ahí.  Entre en esa etapa con pleno conocimiento de que el paso a dar es grande e importante, haya firma de contrato o no, porque en definitiva el amor no viene escrito y no se regula, el amor se siente.

 
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5 comentarios en “¿Para qué comprar si podemos alquilar?

  1. Es tal cual como lo describes. Es un contrato entre dos partes con los mismos compromisos. Si alguno de las partes se caso sin seguridad tiene un 100% de joderse. porque no es una simple decisión, estas eligiendo convivir “por siempre” con tu media naranja y muchas veces te puede salir bien agria.

  2. Muy sabias tus palabras! … me concentro en una parte, aunque no es el tema central de lo escrito, pero me puso a pensar eso que algunos divorcios son “penosos”, como es que una pareja puede tenerse tanto odio durante un proceso de divorcio? se les olvida las promesas, los tiempos vividos, hasta los hijos si los hay… es como si hubieras convivido X cantidad de años con tu enemigo y no te habías dado cuenta, y cuando lo haces te llevas al mundo por delante con tal de exterminarlo.

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