Shriners International: Helping Kids Defy the Odds

 

La semana pasada mi amigo Eugenio nos contactó y nos preguntó si estaríamos dipuestos a participar como voluntarios en la Asociación Dominicana de Rehabilitación, quienes recibirían la visita de médicos del Shriners Hospitals for Children, para que ayudaramos como traductores, entreteniendo niños o en cualquier cosa que fuera necesaria.

Honestamente mi estado de ánimo la semana pasada estaba por el piso, yo no tenía deseos de salir, lo que quería era quedarme en mi casa acostada con todas las ventanas del cuarto cerradas.  Así que no le devolví el mensaje a Euge y esperaba que el asunto quedara así.  Pero los planes de Dios simpre son diferentes.  Eugenio me contactó de nuevo, y aunque la perspectiva de despertarme temprano un sábado no era llamativa, le dije que sí.

Cuánto agradezco que él insistiera!  Qué experiencia tan “humanizadora” (y no sé si la palabra existe, pero no encuentro otra).  Fuimos Eugenio, Patricia, Erika y yo.

El Shriners tiene más de 22 hospitales y un programa internacional para ayudar a niños a mejorar sus vidas mediante cuidados pediátricos, subsidiando investigaciones y otorgando programas de enseñanza para profesionales médicos.  Niños hasta los 18 años con condiciones ortopédicas, quemaduras, lesiones de la columna, entre otros, son elegibles para recibir los cuidados y servicios dentro de un ambiente centrado en la familia, sin importar la capacidad de pago del paciente.  Shriners International es una fraternidad basada en los principios Masónicos, tiene aproximadamente 340 miembros.

La labor de esta gente, es que yo quisiera explicarles pero siento que no sería lo mismo porque es que hay que estar ahí… que cosa tan loable.  Y yo viviendo toda mi vida en este país y no sabía que tienen años visitándonos y ayudando a muchísimas familias y niños.

Me tocó llenar los formularios de los pacientes.  Mientras lo hacía y esas madres me contaban las historias de sus hijos, de sus familias, de cómo estas personas los habían ayudado a través de los años, y de su agradecimiento, a mí me iba creciendo esta opresión en el pecho.  Y yo solo pensaba en que yo con la mitad de lo que esa gente ha pasado ya me hubiera echado a muerta, y los muchachitos con esta alegría.  Como dijo Patricia:  Es que los niños especiales, son tan especiales, es imposible que no inspiren ternura.

Mickey y Minnie animando

Yo siento que mucho más de lo que yo pude ayudarles, ellos me ayudaron a mí.  Yo me sentí egoísta por no apreciar todo lo Dios me ha concedido, por no valorar poder usar mis piernas, no dar gracias por poder leer e incluso hasta por poder agarrar un vaso con mis manos.  Esto me recordó que no tener cuartos para irme para Terrenas un fin de semana, no significa que la vida es injusta; que no se acabó el mundo porque un Elmo cualquiera decidió ya no estar; y que el hecho de repetirme un vestido no son más que pendejadas.  Hay problemas, situaciones y tragedias reales e importantes, que escapan a nuestra realidad porque no es nuestro “día a día”, pero que están ahí y definitivamente necesitamos exponernos a ello.

Desde que llegué a mi casa abracé a mi sobrina Valentina, yo creo que por poco le corto la respiración, y le di tantas gracias a Dios, porque tiene salud, tiene todos sus deditos y no le falta nada, y es que a veces damos tantas cosas por sentado, que no nos damos cuenta de lo afortunados que somos.

Esta experiencia definitivamente me hizo mirar mi vida desde otra perspectiva.

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2 comentarios en “Shriners International: Helping Kids Defy the Odds

  1. Dos cosas:

    Primero: Me sacaste lágrimas. Bueno, eso no es nada raro, yo soy un llorón desde que me hablan de niños y las lecciones que nos dan. Comparto tu punto de vista, de que damos todo por sentado y no sabemos realmente lo que es tener problemas. Con la llegada de “Hernimia” a mi vida, también entendí que yo daba por sentado un millón de cosas que no consideraba y no es correcto que nos quejemos por tantas pendejadas. Y eso, que a pesar de Hernimia, yo sigo entero, sigo produciendo, no me falta nada, ni siquiera me tengo que operar si me cuido (mucho).

    Segundo: Me comprometo a ser voluntario, la próxima vez que haya esa oportunidad. Mi hermana mayor sufrió polio de niña y quedó con dificultades en una pierna. Pasó años en Rehabilitación y ellos hicieron el más loable de los trabajos. Mi padre desde siempre ayudó a ese centro (y otros como el Hogar Luby) y tyo fui varias veces a llevar donativos suyos. Creo que mucha de la poca sensibilidad que tengo se la debo a ir a esos sitios y ver a seres humanos con verdaderos problemas. Así que para la próxima, sin dudas, anótame. Tírame un DM por Tuitel o has una invitación y dame mention, que yo voy!

    Gracias, Dora, por este post!

  2. dtezanos dijo:

    Pues así como le dije a mi amigo Eugenio que no deje de avisarme para otra oportunidad, así mismo te estaré avisando.

    Exponernos a situaciones que nos sacan de nuestra zona de confort es realmente un “ubicatex” necesario…

    Gracias por leer y sobre todo comentar!

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