Las Crónicas de Lola: La Nevera

Como por épocas a Lola le da el deseo de ponerse medio extremista y experimentar la vida into the wild, se armó un viaje a acampar un fin de semana a un lugar muy bonito del país conocido por todos como La Nevera de Constanza.

Posiblemente al escuchar ese nombre,  La Nevera, obviamente lo relacionemos con frío, y es la idea que Lola tenía del sitio, hasta que le preguntó a su amiga Xioma, la única integrante del grupo que había ido, qué tipo de ropa debía llevar, la respuesta de Xioma fue:  “como estamos en mayo y ya yo he ido muchas veces, ahí casi no hace frío…. bueno, llévate un abriguito ligero por si en la noche refresca el clima“.

Como Xioma está cansada de ir a acampar y ella sabe de eso, Lola empacó tal cual le habían indicado y cuando llegó el día de salir para La Nevera, estaban todos emocionados por ese fin de semana en contacto con la naturaleza donde no habría nada de civilización, solo ellos y el sonido de los pájaros, la brisa fresca de las montañas y la emoción de estar en el mismo centro del país, porque justo ahí hay una pirámide que señala el centro.

A medida que van subiendo la montaña la temperatura comienza a bajar, pero todo manejable y todo bajo control, es más Xioma andaba en pantaloncitos cortos y camiseta sin mangas o sea que no creen que la temperatura baje mucho más de ahí.

Qué error !!  Qué grave error!!!!, tan sólo hicieron llegar y la neblina empezó a cubrir el área, no había señal para celulares, y para colmo de males los campistas anteriores habían dejado tremendo reguero y muchísima basura.  Paréntesis: Yo no entiendo a la gente, en serio, esa gente pensaba que el ayuntamiento iba a mandar un personal a limpiar su reguero en el c*lo del mundo???, qué les cuesta recoger su basura en par de fundas y llevársela???  En fin, que hay que ser muy puerco carajo!.

A la 1 de la tarde ya la neblina estaba en sus buenas y a las 3 de la tarde ya Lola tenía puesta toda la ropa que había llevado en el bulto, dos pantalones, dos pares de medias, tres camisetas, una gorra y el abrigo, de paso se tiró encima una manta que había en una de las casas de campaña.

El frío era tanto que Lola comenzó a desesperarse y a decir que mejor bajaran al pueblo porque no es verdad que ella se iba a  morir de hipotermia, que mañana los iban a encontrar a todos tiesos tipo Leonardo DiCaprio en Titanic, y que a ella le quedaba mucho por hacer (nada que ver con el expresidente).  Pero sus ruegos fueron en vano, sus compañeros de viaje eran más extremistas que ella y se estaban gozando el frío, hasta que terminó de ocultarse el Sol, y estaban todos pegados de una botella a ver si entraban en calor.

No pudieron preparar la cena porque con la humedad no hubo forma de prender el fuego, tuvieron que cenar pan.  Por más que se bebió, de a mucho y de todo, no había forma de que el alcohol cumpliera su función (prender a todo el mundo para no sentir el frío).  Lola se la pasó abrazada de una botella porque ella estaba segura que la única forma de dormir esa noche con ese maldito frío era caer en un coma etílico, pero no hubo forma, eso fue bebe y bebe y todo el mundo igualito.

En eso llega un vehículo y se desmonta un grupo de gente que sí iban preparados para la pelea, montaron su campamento y después de reirse un buen rato de ellos y de Xioma con su look playero, fueron lo suficientemente buena gente para prestarles abrigos a todos, e invitarlos a sentarse con ellos.

Es que ustedes no se imaginan el frío, o sea, es que Lola nunca pensó que en esta islita caribeña hiciera un frío de esa naturaleza, por su mente pasaron pensamientos de muerte súbita, de que primero se le iban a congelar los dedos de los pies y no los iba a sentir, depués iba a perder la sensibilidad en los dedos de las manos, después no podría respirar…. Noooooooooooooo, no quiero morir aquí !!!!!!!!!!!!!

Al final pasaron a sentarse con los vecinos, que como que sí sabían de eso, habían conseguido encender una fogata, tenían comida y andaban con alcohol como para suplir un regimiento, y así pudieron pasar la noche.  Al otro día las hojas de los árboles estaban llenas de escarcha, como cuando uno abría las neveras de las viejas (sí, porque ahora son todas no-frost, pero antes las neveras se llenaban de escarcha)… pues así mismito estaba por allá.

Lola firmó un vale, no es verdad que con ese frío ella se iba a bañar, no señor, se acabó la caja de Baby Wipes que llevó, porque de por sí bañarse con “jarrito” es desesperante…. intenten hacerlo con una temperatura -4C (esta fue la temperatura más baja registrada en la noche).

Les dejo unas foticos tomadas a las 2 de la tarde mientras trataban de conseguir señal para pedir rescate (jejejejejeje, no se pudo).

Consejo:  Antes de irse de viaje, no se lleve de nadie, consulte en internet las condiciones del clima, no sea loco, siempre llévese un abrigo… “No, pero que vamos para Montecristi“, no importa llévese un abrigo… “No, pero que vamos a darle la vuelta al Lago Enriquillo”, no importa llévese un abrigo.

Miguel tratando de conseguir señal

 

La Pirámide

La Pirámide

 

Kike en la Pirámide

Kike en la Pirámide

Anuncios

Un comentario en “Las Crónicas de Lola: La Nevera

  1. SPIDERWOMAN dijo:

    Si uté me hubiese dicho a mí que era para La Nevera que iba, yo le hubiese dicho que se preparara bien… yo estuve en el 1988 por allá, en marzo o abril, si no me equivoco. Y ese día hubo -1°C.

    Antes de irse de aventura, avísele a su pana, que ella e’ una e’pelta en casi todo…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s